Tenemos una muy bonita reseña de Fernando Diez de Bulnes en Facebook 17/02/2021:

Esta es una época en la que quienes publican poesía con las grandes editoriales, en ediciones de bestseller, son youtubers cuyo mérito se mide por sus cientos de miles de seguidores, gracias a vídeos estrafalarios o jugando a videojuegos en directo. El valor literario de sus obritas suele ser nulo, porque abordan la tarea desde la arrogancia y como si nadie hubiera escrito nada antes, sin haber apenas vislumbrado un solo verso de Quevedo o Garcilaso, de Aleixandre o Cernuda, de Ángel González o Pere Gimferrer. La calidad de su lenguaje y la hondura de sus sentimientos rayan la ramplonería y no sobresaldrían en una clase de primaria. Lo mismo puede decirse de muchos textos que se pueden leer en las redes (Facebook, Twitter, Instagram, You Tube), trivializando el hecho poético y obviando la memoria literaria sobre la que se asienta.
Por eso, encontrarse con libros como el de Eva Córdoba, La certeza de la nada, publicado por la editorial independiente Quaestio (la labor de estas editoriales es casi heroica), resulta un bálsamo para el espíritu. Su poesía es inmediata, cotidiana e intimista, y a la vez, profunda, reflexiva y atemporal; su voz, siempre emotiva, a veces se percibe como un monologo, a veces como un inventado diálogo; donde el autor expresa sus sentimientos frente al amor puro y el silenciado, al dolor y la esperanza. Su poesía es una sucesión subjetiva de emociones vividas, un mosaico lleno de matices y tonalidades, que nos abren una ventana a su «alma desnuda».
Olvidémonos hoy de esperar grandes poetas que dominen el universo de la poesía, como hicieron en su día Rubén Darío, Neruda o Juan Ramón Jiménez, pero al menos busquemos poetas honestos y autoexigentes que sepan dar a sus voces el aliento suficiente para que sus versos latan con fuerza, y nos descubran la persona que hay detrás de ellos. Eva no está en la tarea de buscar caminos novísimos, pero tampoco en reiteraciones ni en grisuras ―la singularidad no siempre es sinónimo de calidad―. No falta auténtica poesía, lo que falla es difusión, limitada a canales muy reducidos, porque hace tiempo que los grandes se han reservado para otra cosa.

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